Venerable Humildita

Buscad al Señor los humildes que cumplís sus mandamientos; buscad la justicia, buscad la humildad. (Sofonías 2,3)           

El 16 de junio de 2017, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia a S.E  el cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Santo Padre  autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el siguiente decreto:

  • Las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Humilde Patlán Sánchez (en el siglo María), religiosa profesa de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción; nacida el 17 de marzo de 1895 y fallecida el 17 de junio de 1970.

La Fortaleza nos viene del amor de Dios, que nos hace soportar todas las dificultades.Venerable Madre Humilde Patlán Sánchez del Niño Jesús

El pasado Viernes se llevó a cabo la Eucaristía en Acción de gracias por el reconocimiento de las Virtudes Heroicas de la Madre Humilde Patlán Sánchez del Niño Jesús en el patio central del Colegio, reunida toda la Comunidad Educativa dimos gracias a la Beatísima Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por los favores concedidos en su Venerabilidad.

El cumplimiento de la voluntad de Dios a través de la práctica de la humildad que es el centro de la espiritualidad de la Venerable Humilde Patlán Sánchez, la cual honró con la vida y con las obras el nombre recibido en la profesión religiosa.

Consideró a la humildad como la virtud maestra en la vida de la fe, el camino real recorrido por el Hijo de Dios para dar la Redención, el principio de toda otra virtud, el germen santo que florece en la obediencia, en la paciencia, en la prudencia, y genera el sublime fruto de la caridad.

María Patricia Magdalena, nace en el rancho de la Concepción (Guanajuato) en México el 17 de marzo de 1895, hija de Eleno Patlán y María Cruz Sánchez. Bautizada el 27 mayo sucesivo. Huerfana de padre a los 9 años, la Venerable pasó algunos años en el colegio de las Hermanas Carmelitas Misioneras de Santa l’resa, volviendo a casa, llevó una vida familiar serena junto a su mamá y sus dos hermanos, dedicándose a la oración, al trabajo y a la ayuda de los necesitados. El 17 de febrero de 1912, entró en la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, y al vestir el hábito recibió el nombre de Sor Humilde del Niño Jesús de Praga.

El 25 de mayo de 1913, emitió su primera profesión religiosa. En ese día, hizo voto de vivir en la humildad, en la mortificación y en la penitencia. Escogió la oración como su principal alimento, la pobreza como amiga predilecta y la obediencia su gran tesoro. Estos propósitos, con la ayuda de la gracia divina, fueron de ella plenamente alcanzados. Con grandes virtudes, le confiaron el encargo de maestra de postulantes y de novicias, y contemporáneamente el apostolado de enseñar a los niños y a los adultos. En 1922, con tan solo 27 años de edad, fue elegida Superiora General del Instituto. Tal encargo lo ejercitó, con pequeños intervalos, a lo largo de 24 años con muchos gozos, pero también incomprensiones y calumnias.

La Venerable se mostró como madre, guía, ejemplo viviente de la regla. Animada con el espíritu de la escucha y de una fraterna solicitud. Escribía con eficacia cuanto el Señor le inspiraba, invitaba a todas las hermanas a seguir fielmente al Esposo divino, y pedía a ellas de tener a María como modelo de virtud a imitar. En los momentos particularmente difíciles, amaba repetir “la fuerza nos viene del amor de Dios, que nos ayuda a soportar toda dificultad”. Misma fuerza que se manifestó en ella durante la persecución religiosa llevando adelante la Congregación.

Obtiene el Decreto de Aprobación Diocesana del Instituto, Redacta las primeras Constituciones del Instituto, obtiene el Decretum laudis y un considerable aumento de las vocaciones. Escribe un comentario a la Regla, un Manual de Urbanidad, un Ritual de preces, un Vía Crucis, El Costumbrero de la Congregación y los primeros Apuntes históricos sobre la Congregación. Testimoniaba con la vida que la virtud de la humildad consiste en reconocerse por igual entre sí, y referir todo bien recibido solo de Dios. Su vida de fe, fue alimentada por la oración, personal y litúrgica, de la práctica de los ejercicios espirituales y del silencio, entendido como espacio de encuentro con Dios. En tal modo vivió y enseñó a vivir en la presencia de Dios, aún en las más pequeñas realidades cotidianas. Cultivó en su espiritualidad la dimensión de la reparación, empeñándose a orar y ofrecerlo por cuantos viven alejados de Dios.

Poseía el don del consejo, de la prudencia, del discernimiento que le permitieron combatir la ficción y la doblez. Vivió con amor la pobreza material y espiritual, sabiendo identificar las necesidades de los demás y viniendo a su encuentro. Perdonó de corazón aquellos que la hirieron con graves calumnias en relación a la virtud de la castidad, de la que siempre fue una gran observadora. Amada de Dios y revestida de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, murió el 17 de junio de 1970 en Veracruz a los 75 años de edad, dejando una fama de santidad entre las hermanas de la Congregación y las personas que le habían conocido.

Fue llevado a cabo el proceso diocesano en vista de la beatificación y canonización. Obtenida la confirmación del cambio de la competencia, se desarrolló en la curia eclesiástica de la Ciudad de México el Proceso diocesano principal de 1999 al 2006 y un Proceso diocesano supletivo en el año de 2008, cuya validad jurídica fue confirmada por la Congregación de las Causas de los Santos el 2 de julio de 2010. Preparada la Positio se realizó como se acostumbra el Congreso peculiar super virtutibus el 4 de octubre de 2016. Los Padres Cardenales y Obispos, en la Sesión Ordinaria del 6 de junio del 2017, presidida por el Cardenal Angelo Amato, han reconocido que madre Humilde, ha ejercitado en grado heroico las virtudes teologales, cardinales y anexas. Y el Santo Padre, el Papa Francisco, ordenó el 16 de junio del presente 2017 que fuera publicado el Decreto de la Venerabilidad de Humilde Patlán Sánchez del Niño Jesús.

Paz y Bien

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