Peregrinación al Santuario de Guadalupe

La comunidad educativa del Colegio Amado Nervo integrada por alumnos, padres de familia y profesores y personal de Jardín de Niños, Primaria, Secundaria y Preparatoria tuvieron a bien participar con devoción en la tradicional peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, dando muestra de la Fe hacia la Emperatriz de América en un acto religioso el pasado viernes 4 de diciembre a las 8:00 de la mañana soportando las inclemencias del clima cómo sacrificio a nuestra Madre, la Virgen morena.

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Se contó con un fervoroso contingente de más de 700 personas las cuales fueron encabezadas por un carro alegórico a la aparición de la Guadalupana ante San Juan Diego, además participó la tradicional danza de Matachines integrada por incansables alumnos de nuestra Institución los cuales portaron vistosos atuendos siguiendo el cadencioso ritmo del tambor en honor de nuestra Patrona, durante el recorrido se entonó el “Canto a la “Guadalupana”.

Al término de la procesión, todos los fieles, depositaron sus ramos de flores a los pies de la imagen de la Virgen de Guadalupe que presidía el altar, la eucaristía la celebró el Sr. Cura Salvador Villalpando.

El 12 de diciembre se celebra la festividad de la Virgen de Guadalupe, quien desde el día 9 al 12 de diciembre de 1531, se le apareció y se comunicó en lengua nahualt a un indígena, San Juan Diego.

 El relato de las apariciones escrito en lengua nahualt está lleno de ternura: “Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?… sabe y ten entendido, tú el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios, por quien todo vive…”. Desde estas palabras, ya demuestra María, como Jesús, su predilección por los pequeños, por los marginados. Para los conquistadores, un indio no tenía ninguna relevancia, sino al contrario. Hasta al Obispo Zumárraga se le hace cuesta arriba escucharlo. Por eso Juan Diego le pide a la Virgen :” te ruego encarecidamente, Señora y Niña mía, que a alguno de los principales, conocido, respetado y estimado le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda, y Tú, Niña mía, la más pequeña de mis hijas, Señora, me envías a un lugar por donde no ando y donde no paro.” Describe gráficamente la condición de los pobres dentro de aquella sociedad, y tal vez de la nuestra.

            “Ella le respondió: “Oye, hijo mío el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros, a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad; pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y que con tu mediación se cumpla mi voluntad”.

La elección de María no se vuelve atrás. Ante la reticencia del Sr. Obispo, el día 12 de diciembre, le ofrece una prueba de la autenticidad de las palabras de Juan Diego: abundantes “rosas de Castilla” que él recoge en su sencillo ayate y se las lleva.“Desenvolvió luego su blanca manta, y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la Virgen María, Madre de Dios, tal cual se venera hoy en el templo de Guadalupe en Tepeyac”(Relato indio del s. XVI).

            Lo que sí es evidente, es que en esta aparición, como en otras muchas, María elige “a lo que no es, para confusión de los que se creen ser algo”. Según las palabras de Pablo: “eligió Dios la necedad del mundo para confundir a los sabios y eligió Dios la flaqueza del mundo para confundir a los fuertes; y lo bajo, el desecho del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para destruir lo que es, para que nadie pueda gloriarse ante Dios” (1 Cor 1,27-29).

            Esta fiesta, en pleno tiempo de adviento (la imagen de la Guadalupana aparece embarazada), nos prepara para recibir a Aquel que puso su tienda entre los pobres y cuya señal para reconocerlo sería: “hallareis al niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre”.

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